
Jesús dijo que podía responder a la oración, perdonar el pecado, juzgar al mundo, darnos la vida eterna. Sus innumerables milagros respaldaban sus palabras.
Jesús fue claro: «Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie puede llegar al Padre si no es por mí».8
En lugar de intentar llegar a Dios, nos dice cómo podemos empezar una relación con él ahora mismo. Jesús dice: «Venid a mí». «Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba… de su corazón brotarán ríos de agua viva «9
Fue el amor de Jesús por nosotros lo que le hizo soportar la cruz. Y ahora nos invita a venir a él, para que podamos iniciar una relación personal con Dios.
No basta con saber lo que Jesús ha hecho por nosotros y lo que nos ofrece. Para tener una relación con Dios, tenemos que recibirlo en nuestra vida…
Debemos recibir a Cristo
“Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios.”10
Recibimos a Cristo mediante la fe
“Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte.”11
Recibimos a Cristo por medio de una invitación personal
Cristo dice: “Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré…”12
El recibir a Cristo significa volverse a Dios, abandonando nuestra vida egocéntrica (arrepentimiento), confiando en Cristo para que venga a nuestra vida y perdone nuestros pecados. De esa manera podrá hacernos la clase de personas que Él quiere que seamos. Tan sólo estar de acuerdo intelectualmente no es suficiente. Ni es suficiente el tener una experiencia emocional. Se recibe a Cristo por fe, como un acto de nuestra voluntad.
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